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  • Serendipia gestión cultural.

Art Attack, ¿Tiene límites el arte?

El pasado domingo, la artista serbia, Marina Abramovic, fue atacada con un retrato de sí misma en su exposición de Florencia. El autor de los hechos, ya detenido por las autoridades, es un artista checo cuyo historial artístico es bastante controvertido.

Vaclav Pisvejc es el nombre del artista de 51 años que atacó a Abramovic durante la inauguración y firma de libros que se celebraba por la exposición The cleaner, exposición que la artista tiene en el Palazzio Strozzi de Florencia hasta el 20 de enero del próximo año.


Dicho artista ya ha sido señalado en otras ocasiones por las autoridades italianas, ya que algunas de sus performances han sido tachadas, cuanto menos, de "controvertidas". En una ocasión pintó con un spray naranja la escultura Big Clay, de Urs Fischer, cuando se encontraba expuesta temporalmente en la Piazza Signoria de Florencia. También cubrió con billetes falsos el convento de Santa Ursula de la misma ciudad, lugar donde teóricamente murió La Gioconda y que hoy se encuentra en estado de abandono, pese a que pertenece al Gobierno Italiano. Además, posó desnudo sobre un montón de dólares falsos, sosteniendo un retrato de Francis Vezzoli a las puertas de la Casa Museo Martelli para enviarle un mensaje directo al mundo de la moda y a las imposiciones o tendencias que estas marcan.


Sin embargo, este artista tan mediático parece estar continuamente cruzando esa fina linea (si es que existe) que hoy planteamos en nuestro blog ¿tiene el arte límites? y, si los tiene, ¿cuáles son?Pisvejc justifica su ataque con esta afirmación: "tuve que hacerlo por mi arte". Parece que el artista, a pesar de llevar a cabo performances por las cuales es castigado por la ley italiana, de crear llevándose por delante la obra de otros artistas o de utilizar su arte para atacar a otros, a pesar de todo ello, sus obras pictóricas son respaldadas por parte de los coleccionistas y de la crítica, además de ser expuestas en galerías como la Saatchi Art o la Zetaeffe Galleria. Entonces, en el arte, ¿todo se vale?