• Serendipia G.C.

¿Una mirada al paisaje? No, once.


"Como si la visita por la sala de exposiciones fuera un pequeño viaje, en el que mediante la percepción de las obras de arte tomamos consciencia de nuestra propia relación con el territorio" E. del Diego. La instalación Inopias, de Antonio R. Montesinos, se puede encontrar en la sala..

Paisajes de fondo trata de esbozar la relación carnal entre la naturaleza, el arte y lo humano. Expone sobre la mesa la teoría de que nuestra mirada hacia la naturaleza no es inocente, viene filtrada por el ideal que los artistas han creado de ésta. De hecho, comenta Elena, la comisaria, que "tanto es así que el propio término paisaje surgió primero en el ámbito artístico para pasar después a ser utilizado para designar a un espacio físico real".


Esta exposición, como decimos, ha sido comisariada por Elena del Diego y surge en el marco de la 16º convocatoria de Ayuda a las Artes Visuales de la Diputación de Huesca. La mirada que once artistas contemporáneos tienen sobre el paisaje sobrevuela la sala y juntos recogen la idea de que este concepto es una construcción mental, que el paisaje no está formado sólo por naturaleza, hogares o industrias; el paisaje es el conjunto de emociones y sensaciones que anidan en nuestra mente al mirarlo.


Der Wanderer 2, 2004. Elina Brotherus.

La fotografía de Elina Brotherus nos da la bienvenida a la exposición y, a su vez, nos sobrecoge. Nos lanza al vacío y nos recuerda aquello que la filosofía denomina "sublime", la capacidad de la Naturaleza, o su belleza extrema, para llevarnos mas allá de lo racional. Esta imagen pasa por nuestro filtro y en ella no podemos evitar ver al monje frente al mar, al viajero contemplando el mar de nubles o, en definitiva, al ideal romántico que, en este caso, nos resulta más familiar gracias a la mirada contemporánea de la fotografía.


El viajero contemplando el mar de nubes. Caspar Friedrich.

El audiovisual, el óleo, la plastilina, la fotografía o las instalaciones son los soportes elegidos para una narrativa del paisaje que nos hace vivirlo de una forma muy personal, pero también nos obliga a reflexionar, a parar.


Naturaleza hiper-transfronteriza, 2013 - 2015. Julio Sarramián.

Los colores alterados y las formas geométricas nos dan una pista de que la obra de Julio Sarramián no busca plasmar esta Naturaleza hiper-transfronteriza de manera hiper-realista. Con este tratamiento, lo que pretende es plasmar un acercamiento al paisaje desde otra perspectiva, desde la virtual.


En este proyecto artístico se establece un juego intencionado entre el espectador y el artista. El creador transforma el paisaje como si de un modelo de 3D se tratase y lo acompaña de unas coordenadas concretas, invitando a quien vea la obra a buscarlas y comparar ambas realidades.


Y os habréis preguntado ¿plastilina? Sí, plastilina es el material que Françoise Vanneraud utiliza para hacer un llamamiento a los demás sentidos con los que también captamos el paisaje: el olfato, el tacto... y, además, también la utiliza para desbordar el espacio que separa a la obra del espectador, como si de un río se tratara, para romper con las barreras sensoriales pero también con las espaciales.

A la izquierda, Cuando aún nevaba, 2016. Jesús Labandeira. A la derecha, La coulée verte, 2019. Françoise Vanneraud.

Belleza sería el sustantivo que acomp